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Sexo en vez de dibujo

Eran las 6 de la tarde, Guille y yo repasábamos los ejercicios de dibujo técnico, él no entendía la perspectiva.

Cuando me llamó para ir a su casa a explicarle los problemas que yo sabía solucionar con facilidad me dio mucha pereza. Pero ante una tarde aburrida como la que esperaba, me anime, me puse un pantalón corto y una camiseta de tirantes que dejaba marcar los abdominales que había trabajo en el curso, aunque sólo tuviera 16 años me mantenía bastante en forma.

Llegué a su casa, él me esperaba fuera, con su skate bajo el brazo. Nunca he entendido como la gente puede mantenerse en equilibrio sobre esos chismes con ruedas.

•¡Hola!
•Hola tío, va, pasa
Una vez que entramos en su habitación pude oler ese olor que tanto me gusta, el olor de mi mejor amigo, me giré al oírle entrar, me encantaba su cuerpo era muy delgado pero fibrado, su mandíbula era cuadrada, sus ojos castaños y su pelo rizo. Él no sabía que tenía fantasías con él todas las noches.

Se sentó, yo me senté a su lado.

•Bueno a ver, ¿Que coño no entiendes?
•¿Nada? Jajaja
•Valee…
Tras media hora intentándole explicar cómo se unen dos rayas sonó mi móvil. Era mi madre que había llegado de la peluquería y al no verme se había puesto loca… madres…

Cuando colgué y miré hacia la mesa, vi que Guille se había quitado la camiseta, me puse nervioso pero traté de ocultarlo.

•¿Quién era?
•Nada, mi madre…
•Ah vale, me he quitado la camiseta que hoy hace bastante calor…
•Mientras no me toques haz lo que quieras jajaja
La verdad es que si que hacía mucho calor, y más con ese torso desnudo al lado de mí.

Pasaron los minutos, lentamente él fue colocando su mano en su paquete, comenzó a acariciarlo. Dejé de hacerme el tonto.

•Eeeh.. ¿Qué haces?
•Joder tío es que esto es un coñazo y hace días que no me casco una buena paja.
•Ajaamm y¿ te pone hacértela delante de mí o qué?
•La verdad es que sí
Esta última frase me dejó de piedra, siempre había soñado con esta situación, pero ahora que por fin había llegado, me acobardé.

Hice un amago de levantarme pero mis piernas no respondieron, en el segundo intento lo conseguí. Cogí mi mochila y guardé mis cosas. Guille se levantó y me cogió de la mano.

•Eh tío, no te vayas
•Haber yo he venido a ayudarte con esto
•Bueno ya… pero me gustaría que me ayudaras con esto otro
Me puso mi mano sobre su paquete. Yo no reaccioné. Eso hizo que él se acercara poco a poco a mí y me dio un beso. No sabía besar muy bien, pero me estaba poniendo más caliente por momentos. Notaba su cuerpo ardiente encima de mi camiseta que él poco a poco fue quitándome.

Nos quedamos los dos sin camiseta en mitad de su cuarto. Fue llevándome sin separar su boca de la mía por la habitación hasta chocar con su cama donde me tumbó mientras que con su mano acariciaba mi pelo liso. Con cuidado fue desabrochándome el cinturón. Yo traté de hacer lo mismo pero no tenía. Desabroché su pantalón y me llevé una grata sorpresa al descubrir que no llevaba ropa interior. Una abundante mata de vello púbico se fue dejando al descubierto a medida que le bajaba el pantalón. Su polla estaba medio empalmada. En esa postura le mediría unos 14 cm.

•¿Te gusta?- me preguntó con una mirada pícara.
•Mucho.- no pude responderle otra cosa. No era capaz de dominarme ante aquella situación.
Él siguió besándome la boca mientras me bajaba los pantalones sobre su cama. Me dejó en slips. Mi polla ya había crecido sus 19 cm. Cuando la vio se arrodilló a los pies de la cama y comenzó besar mi paquete.

Era genial. No se puede describir con otras palabras. Poco a poco mi slip empezó a ser bajado y mi polla apuntó hacia el techo. No estuvo mucho tiempo libre, Guille la metió en su boca y empezó a succionarla, yo jadeaba de placer. Se notaba que era su primera mamada. Sus dientes chocaban contar mi polla, lo que me producía dolor y placer al mismo tiempo. Fue bajando por el tronco de mi verga parándose cada rato en una zona particular. Llegó a mis testículos. Empezó lamiéndome el derecho.

•Dios, tío!!! Vas hacer que me corra enseguida!!
•Aguanta un poco más, aún quedan bastantes cosas que podemos hacer.
Mi truco para no correrme es tirarme del vello púbico, al hacerlo me relajé un poco y él siguió con mi otro huevo. Cuando vio que los dos estaban suficientemente duros, volvió a subir para chupar mi capullo de nuevo recto como una columna.

Le levanté la cabeza para saborear sus labios otra vez, ahora tenían gusto a mis líquidos preseminales. Me encantó.

Ahora me tocaba a mí. Su polla había crecido. Aunque no se la había tocado, sus aproximadamente 17 cm se erguían orgullosos con mucho precum. Me fui metiendo ese cipote en la boca. Él gemía mucho, menos mal que no había nadie en su casa, aunque la verdad es que los vecinos podrían enterarse fácilmente, ya que gritaba como un condenado. Lentamente empecé con un mete-saca con la boca, su polla se ponía cada vez más dura. Subí a su pubis para lamerle esa mata de pelo que tanto me asombraba. Eso pareció volverle loco. Volvió a meterme toda su verga en la boca, me dieron arcadas pero conseguí dominarlas y volví a hacerle la garganta profunda.

•Joder!!! Se nota que no es tu primera vez!!
Yo recordé como mi primo me había enseñado a lamer pollas y mentalmente le di las gracias.

•¡Quiero follarte!
Ante esto me quedé de nuevo helado. Una mamada estaba bien, no sugería dolor, pero que te encularán significaba estar marcado ya de por vida.

Él se dio cuenta de lo que se me estaba pasando por la cabeza cuando paré de hacerle mi mamada.

•¿qué pasa? ¿eres virgen?
•De atrás sí.
•¿Y no quieres que te culee?
•No estoy seguro…, por una parte sí pero por otra creo que aún no estoy preparado para eso.
•Vale, no te preocupes..
Nos sentamos en la cama abrazando nuestros cuerpos desnudos. Él empezó a besarme con ansia la boca. Yo le correspondí, fue bajando por mi cuello y al llegar a mi pecho mordisqueó mi pezón izquierdo. Aquello era la gloria. Fue dándome la vuelta y bajó por mi espalda.

•Ponte a cuatro patas.
•No quiero que hagamos eso.
•Ya lo sé. Confía en mí.
Obedecí sumiso. ¿Cómo negarme a esa voz?

Su lengua empezó a hacer círculos en mi ano que parecía cobrar vida por momentos. Tras unos minutos de intenso placer y gemidos por mi parte. Noté como uno de sus dedos entraba en mi apretado culo. Casi grité. Pero no de dolor si no del intenso placer que eso me estaba dando. Poco a poco fue introduciendo su segundo dedo, esta vez con un poco más de dificultad y algo más doloroso para mí. Yo me levanté y le tumbé ahora a él encima de la cama. Perdí mis dudas, mi miedo y mi inseguridad de golpe. Me puse encima de él y coloqué su polla en la raja de mi culo y comencé a masajearla. Él me miraba sin comprender.

•¿Pero que…
•Calla y fóllame cabrón.
Me introdujo despacio y con mucho cuidado la punta. Era un dolor insoportable. Cuando dicen que es como si te partieran en dos, tienen razón. No lo podía aguantar. La saqué.

•¿Qué pasa?
•Duele mucho- le contesté con lágrimas en los ojos.
•Relájate, estas muy tenso, es tu primera vez y te va a doler.
Le hice caso y volvió a introducirla dentro de mi culo. Pasaron unos segundos.

•¿Cuánto le queda?
•Ya he metido la punta.
Seguí aguantando a ese cipote que intentaba abrirse hueco en mis entrañas, hasta que por fin, note sus huevos pegados a mí.

Me miró sonriendo.

•Te sigue doliendo.
Mi cara de dolor contestó a su pregunta.

Empecé a cabalgar muy despacio. A medida que cabalgaba esa polla, mi culo se iba abriendo y la cara de mi amigo se retorcía de placer.

•Buff buff tío, esto es increíble.
No pasaron ni 10 minutos de cabalgada cuando noté que varios chorros de lefa me inundaban el culo.

Me levanté de su polla y él me giró para lamerle el culo y beberse su propio semen. La cosa no terminaba ahí. Volvió a darme la vuelta y me estampó un beso en la boca mientras me pasaba su lefa con su lengua. No la desaproveché y me bebí toda. Creía que me iba a gustar pero me equivocaba. Me encantó.

Acto seguido, bajó para volver a comerme la polla, no tarde más que unos segundos en correrme, él aparto su boca y dejó que descargara mis huevos en su cara.

Acabados y a gusto los dos. Él se sentó en la silla y me dijo todavía desnudo.

•Bueno ¿acabamos con el dichoso dibujo técnico o qué?
•Por supuesto.- le sonreí.



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