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Thiru

Thiru, era su nombre, me lo cruce al subir a mi piso, era un muchazo de unos 23 años, aunque luego supe que tenía 32. De piel moren, con una ligera barba y un pelo negro azabache. Sus ojos eran negros y profundos. Me saludo con una sonrisa y como pudo me indicó que iba a ser mi vecino.

Supuse que tenía familia y por eso apenas si me emocioné, más tarde supe que vivía solo y me sentí muy atraído por él.

Tras aquel breve saludo yo me metí en mi piso y me concentre en mi trabajo, sin apenas pensar en él.

Al día siguiente coincidí con él en el ascensor, desprendía un aroma exótico y penetrante, una mezcla de olores que me atrajo enseguida. Él una vez más me sonrió y agacho su cabeza en forma de saludo, yo le correspondí con una sonrisa y también agachando la cabeza. En mi cabeza seguía ese olor que me excitaba.

Aquella tarde, al llegar al portal, doña Silvia, la vecina del cuarto se encontró conmigo y me dijo:

•Perdone que le moleste, ¿no se si sabrá que tiene un nuevo vecino?
•Si, - le contesté- me lo he encontrado un par de veces.
•Verá el chico es de Sri-Lanka y necesita aprender algo de español, y había pensado que quizás usted, ya que es profesor, le podría ayudar en eso.
•Bueno, no sé –contesté yo- está bien, pero ando un poco liado estos días
•Bueno yo se lo diré y ustedes se ponen de acuerdo
•Vale
Subí a mi piso, y pensaba en los olores que tanto me excitaban, me puse cómodo y en eso llamaron a la puerta, salí a abrir y era doña Silvia con Thiru.

•Hola, aquí está el muchacho, se llama Thiru, yo les dejo
•Encantado - le dije ofreciéndole mi mano
Él la apretó y me sonrió, le dije que pasara, nos sentamos en el sillón y pude comprobar que apenas si sabía decir 4 palabras en español. Aquella misma tarde le hice una pequeña lista con las letras del abecedario y con algunos dibujos le enseñé algunas palabras más.

Después de un buen rato, le invité a beber algo, él sólo tomaba agua.

Pasaron los días y Thiru aprendía rápido, yo cada vez que teníamos clase, terminaba excitadísimo, el olor de su cuerpo me excitaba tanto que siempre acababa masturbándome.

Un día Thiru, llamó a mi puerta y quiso que le acompañara a su casa, yo estaba vestido con un pantalón corto y una camiseta, pues era principios del mes de julio y hacía calor, le dije que tenía que cambiarme y él, me dijo que no hacía falta.

Fui a su casa, y mi sorpresa es que quería invitarme a cenar. En el salón sobriamente adornado había una mesa preparada con muy buen gusto y unas velas encendidas que desprendían una fragancia muy agradable.

Me hizo sentar, y me sirvió unas verduras con una salsa exquisita, que fueron acompañadas por un vino blanco muy frío. Yo estaba anonadado y le pregunte:

•¿Y esto?
•Tú me enseñas español, yo querer hoy enseñar cosas de mi país.
•Gracias, le contesté, la verdad que todo lo que he probado está muy bueno.
Siguió sirviéndome una serie de platos a cual más elaborado y de ricos sabores, todos ellos acompañados con vino blanco.

Al terminar la cena tomamos un café y un licor, fuerte pero a la vez con un toque dulzón.

•Veo que a ti gustar licor de mi tierra, te regalo la botella- me dijo
Comenzamos a hablar y encendió su ordenador para enseñarme unas fotos de su país y de su familia, así fue como enteré que tenía 32 años.

En algunas fotos, él estaba simplemente con un bañador y mostraba un cuerpo espectacular, y claro yo no era de piedra y encima el vino y el licor estaban haciendo su efecto, así que no pude más y le dije:

•Eres muy guapo, seguro que más de una chica habrás dejado en Sri-Lanka que estaría loca por ti.
•No, chicas no, sólo chicos
•¿Chicos? – le miré sorprendido
•Si, yo soy como se dice, me gustan hombres
•Homosexual
•Eso, homosexual y creo que a ti también te gustan hombres
•¿Cómo lo has sabido?
•He visto que en las clases tu miembro levantarse cuando yo estar cerca de ti, y ahora mismo también es levantado - Efectivamente Thiru estaba en lo cierto, tenía el pene en erección tras ver sus fotos.- Yo preparé cena pero falta postre especial para ti
•¿Cuál es ese postre? – le dije
•Soy yo, déjame hacer
Se acercó a mi y me beso en los labios suavemente, su lengua empezó a jugar con la mía y nos fundimos en una serie de besos y abrazos.

Después el se despojo de su ropa y se quedó solo con un slip que marcaba un pene erecto de tamaño proporcionado aunque no muy grande. Empezó a quitarme mi ropa lentamente y me quedé en slip. Me cogió de la mano y me llevó al dormitorio, me hizo tumbarme sobre la cama y tomó un braco que tenía sobre la mesita y empezó a masajear mi cuerpo con un aceita que desprendía ese aroma tan excitante que a mime gustaba. Sus manos empezaron por recorrer mis pies a la vez que él iba besando sus dedos, su planta, el talón; después subió por mis piernas e hizo los mismo, una vez que el aceita penetraba en la piel el besaba esa parte. Estaba esperando que llegara a mi zona erógena, pero él se puso entonces a masajear mis manos, chupando mis dedos y besándolos. Subió por mis brazos hasta mis axilas e hizo los propio, después bajo por mi pecho y llegó a mis pezones, yo estaba desesperado, el placer recorría todo mi cuerpo, él se dio cuenta y me dijo:

•Relájate, y así luego disfrutarás ,mucho más.
•No sé si podré
•Sí que podrás
Llegó a mi barriga me besó el ombligo, lo lamíó suavemente. Al llegar al slip, me lo quitó despacio liberando mi pene en plena erección y muy húmedo, él también se liberó de su slip, y pude ver un pene proporcionado, incircunciso como el mío y de un tamaño aproximado al mío (unos 15 cm), cubierto por una piel morena pero recto y erecto y también húmedo.

•¿Te gusta?- me dijo
•Mucho, es precioso.
•No ser grande, pero sabe hacer
•Lo sé, el mío tampoco es grande y también sabe hacer
Thiru, me pidió que abriera un poco la piernas, volvió a echarse en las manos un poco de aceite y empezó a masajear mis testículos y las ingles, lo hacía con tranquilidad y suavidad, luego subió por mi pene y bajo el prepucio un poco poniendo un poco de aceite que se mezcló con mis jugos preseminales y con esa mezcla embadurno todo el pene y empezó a besar toda esa zona y a lamer lentamente. Yo no podía mas de placer, pero él, me decía:

•Relájate, tranquilo pronto disfrutarás
•¿Y tú no te pones aceite?- le pregunté
•Yo , me puse antes
•Quiero saborear tu pene - le dije
Después de recibir su lengua otra vez en mi boca, no pusimos en posición 69 y los dos lamimos, chupamos y besamos nuestros penes. Era un sabor extraordinario que no sabría definir, su pene era precioso, me encantaba tenerlo en mi boca, besar su punta, jugar con mis labios a bajarle con suavidad el prepucio para saborear su glande rosado y lamer sus jugos preseminales.

•Cuando estar preparado avísame- me dijo
•Creo que ya – contesté
El copio una especie de copa metálica para que mi semen se depositara en ella y al instante una eyaculación sublime reposo en el fondo, él hizo lo mismo, nuestro semen se juntó allí.

•Ahora descansa, todavía queda el final
•No sé si podré -le dije- ha sido algo fantástico
•Lo sé pero todavía falta más.
El salió y trajo la botella de licor y vertió una pequeña cantidad en la copa donde reposaba nuestro semen, bebió un poco y me la paso diciendo:

•No lo tragues todavía
Bebí de la copa y el se acercó y nos besamos intensamente, mezclando nuestras lenguas y nuestro semen, eso me excito tanto que otra vez nuestros penes estaban erectos.

•Ahora vas a disfrutar más
•Más todavía
•Sí, tu sigue tranquilo y deja hacer a Thiru
Me hizo dar la vuelta y empezó a masajear mi espalda, besando cada uno de los poros de la piel, llegó a los glúteos e hizo lo mismo. Poco a poco abrió mi ano y después de mojar su lengua en la compa que aún contenía la mezcla de nuestro semen con el licor, empezó a lamerlo. Mi ano respondió rápido dejando que su lengua entrara en él, pero yo quería que entrara otra cosa, él dijo:

•Tranquilo Thiru entrará en ti, y después tú entrarás en Thiru
Me dio la vuelta y colocó mis piernas sobre sus hombros, introdujo la punta de su pene en mi ano que se abrió y dejó pasar al resto sin ningún problema, era delicioso. Me beso y empezó a bombear con suavidad. Yo jadeaba, él embestía cada vez más rápido y de pronto sentí como el calor de su semen invadía todo.

Él sacó su pene despacio, todavía erecto y me lo acercó a la boca para que mi lengua lo limpiara, fue delicioso, después se colocó con sus piernas encima de mis hombros y me dijo:

•Entra en Thiru, por favor
Y así lo hice, procuré imitarlo, pero no podía más y me vine en su recto con una eyaculación sublime. Saqué mi pene y él lo limpio con su boca, después nos fundimos en un beso y nos quedamos tumbados y abrazados. Terminamos de beber el contenido de la copa y nos fundimos en un beso. El sueño se apoderó de nosotros. Dormimos abrazados toda lo que quedaba de noche.
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