Un botones realiza su mejor servicio de habitaciones
Un mensajero llega al hotel con un paquete que debe entregar, así que el botones se encarga de ello, pero no tiene bolígrafo para firmar y tiene que subir a su habitación a por uno, bajo la atenta mirada del mensajero, que no puede dejar el paquete sin llevar a cabo el proceso necesario. Ya arriba, el botones se saca el boli duro y gordo de los pantalones y se lo mete en la boca al mensajero.